Esta entrada está dedicada a mi prestamista personal, un tipo de clara tendencia a, bueno, es un tipo ingenioso, que cuenta con un handicap en forma de hermano, Rubén, que es una extensión del propio Óscar, alguien que realiza sin vergüenza ni propia ni ajena toda acción o comentario (siempre gracioso) que Óscar le encomienda.
Con este ser he pasado muchos buenos momentos, además de el podría decirse que he adoptado parte de mi forma de ser.
Cuando él, o en su defecto Rubén, se pronuncian, uno siempre se pregunta si "¿se puede decir más en menos?"
Es el fundador de uno de los últimos movimientos revolucionarios más importantes de las últimas décadas como lo es la famosa "hostia del pulpito". Siempre tiene una respuesta inadecuada para cualquier cosa y siente devoción por ciertos dependientes.
Es un tipo al que cuando veo me pongo caballero, y que sin duda será objeto de futuras entradas.
Desde aquí un saludo y mi deseo de verle cuanto antes.
lunes, 23 de agosto de 2010
viernes, 6 de agosto de 2010
A Maka
Cada vez que veo a Maka me recuerda a una canción que quizá nunca existió, es como estar en aquel lugar en el que nunca estuve, ella me da la vida.
Etiquetas: maka, carlos, yo
Maka
lunes, 2 de agosto de 2010
Difícil de titular...
Francamente no se cómo introducirles a lo que aconteció el 16 de agosto de 2009,dentro de lo poco bueno en lo que se incluye estar con los amigos, sin duda lo que agrandó aquella velada fue mi primer encuentro con Clifford Yuma alias "Alejando Palomares, Palo para los amigos", sin menor género dubitativo, un ser maravilloso, pero para Clifford ya habrá más entradas, y desde aquí paso a narrarles aquella velada.
Reparto de personajes; en el papel de Álvaro Carrera, Yo. En el papel de Marta, Marta. En el papel de Roxy, Rocio Tebar. En el papel de El Indio, Alberto Asecas. Y por último, y por ello menos importante, David Serrano como Nick Jonas.
Nos dirigíamos la peña anteriormente nombrada por el paseo marítimo destino pizzeria, entre los temas de conversación tales como la economía sumergida o la extinción del hamster, estaba el tema Indio, y por una de estas casualidades de la vida, un par de indios propiamente dicho con las plumas de jefe de una tribu y pintadas en rostro tocaban en la calle publicitando su disco... Alberto Asecas hizo gestos de desagrado, pero nadie le presto atención.
Tras horas de caminata, la expedición llegó a la pizzeria, y la reacción fue unánime: "¿Cómo carajo puede estar esto tan petado?" Marta actuó de intermediario con un trabajador del establecimiento, le comentaron tal que si las pizzas eran para llevar podrías morir de la espera, y que si eran para consumir allí morirías de calor. Nos decantamos por lo segundo, que por desgracia resultó ser una combinación de ambas opciones, ya que calor mucho, y tiempo esperando más aun. "Mesa para cinco" pero los carpinteros no hacen mesas pentagonales... así que nos pusieron en una mesa cuadrada. Eramos cinco, cinco bebidas pedimos, que tardaron, pero llegaron, y por fin llegó el momento, nos enfrentábamos a la decisión más difícil de nuestras vidas: "¿pizza de qué?" Al final pedimos las cinco pizzas iguales, ¿oyen bien? CINCO, porque parece ser que el amable caballero que nos atendía no tomo notas del pedido correctamente, 53 minutos más tardes (y ya llevábamos 117 en el local) llegan las ansiadas pizzas, la primera se la da al Indio, la segunda para Nick (un caballero educado, las damas primero) luego sirvió a Roxy, y la cuarta vino a parar a Yo, pero Marta se la arrebató, total, había una más... NO!, no había ninguna más, ese incompetente caballero me traicionó. Pasado cinco minutos, llamé la atención de dicho caballero: "Caballero, caballero..." el caballero acudió, cordialmente, le comenté el detalle de la ausencia de una quinta pizza, aquel hombre pareció no creerme, entonces me ví obligado a decirle nueve palabras: "Cinco persona, cinco bebidas, cuatro pizzas, algo no encaja", se me saltan las lágrimas con solo recordarlo.
Hablamos ahora de una cifra tal que 32 minutos, los que tardo en traerme una pizza quemada, a Yo se le quitaron las ganas de comer, en ese tiempo de espera, conocí a Clifford, quien acudió con Maka (a la que nombro en esta historia por el mero hecho de que el blog lleva su nombre) y Marta y Roxy habían ido a dar una vuelta mientras, Indio y Nick lo habrían hecho también de no ser a mi rápida negativa a su marcha.
Una vez todos de vuelta, le ofrecí al caballero el honor de fotografiarse con mi persona, se negó. Le ofrecí la posibilidad de escuchar un chiste de boca de mi persona, se negó. Le ofrecí la posibilidad de traerme el libro de reclamaciones del local, se negó. Dada aquella serie de negaciones, decidí tomarme la justicia por mi mano, y le conté el chiste: Esto es un niño que va con cuatro amigos a una pizzeria y piden cinco pizzas, pero el caballero solo les trae cuatro, ¿le ha hecho gracia? (El caballero dijo "Si") Yo le respondí: "ami ni puñetera gracia"
Extender más el relato significará darle fama a un mierdoso caballero rascuache irrespetuoso de las leyes.
A todo esto, el motivo de ir a la pizzeria fue que era el último día de Roxy, que por cierto, pasado casi un año ha vuelto, y deseoso de que me quiten la escayola estoy para poder ir a verla, desde aquí mando un saludo a todos aquellos aburridos que me leen, porque yo aburrido tendré que estar para escribir...
pero ustedes no se quedan atrás ;)
Reparto de personajes; en el papel de Álvaro Carrera, Yo. En el papel de Marta, Marta. En el papel de Roxy, Rocio Tebar. En el papel de El Indio, Alberto Asecas. Y por último, y por ello menos importante, David Serrano como Nick Jonas.
Nos dirigíamos la peña anteriormente nombrada por el paseo marítimo destino pizzeria, entre los temas de conversación tales como la economía sumergida o la extinción del hamster, estaba el tema Indio, y por una de estas casualidades de la vida, un par de indios propiamente dicho con las plumas de jefe de una tribu y pintadas en rostro tocaban en la calle publicitando su disco... Alberto Asecas hizo gestos de desagrado, pero nadie le presto atención.
Tras horas de caminata, la expedición llegó a la pizzeria, y la reacción fue unánime: "¿Cómo carajo puede estar esto tan petado?" Marta actuó de intermediario con un trabajador del establecimiento, le comentaron tal que si las pizzas eran para llevar podrías morir de la espera, y que si eran para consumir allí morirías de calor. Nos decantamos por lo segundo, que por desgracia resultó ser una combinación de ambas opciones, ya que calor mucho, y tiempo esperando más aun. "Mesa para cinco" pero los carpinteros no hacen mesas pentagonales... así que nos pusieron en una mesa cuadrada. Eramos cinco, cinco bebidas pedimos, que tardaron, pero llegaron, y por fin llegó el momento, nos enfrentábamos a la decisión más difícil de nuestras vidas: "¿pizza de qué?" Al final pedimos las cinco pizzas iguales, ¿oyen bien? CINCO, porque parece ser que el amable caballero que nos atendía no tomo notas del pedido correctamente, 53 minutos más tardes (y ya llevábamos 117 en el local) llegan las ansiadas pizzas, la primera se la da al Indio, la segunda para Nick (un caballero educado, las damas primero) luego sirvió a Roxy, y la cuarta vino a parar a Yo, pero Marta se la arrebató, total, había una más... NO!, no había ninguna más, ese incompetente caballero me traicionó. Pasado cinco minutos, llamé la atención de dicho caballero: "Caballero, caballero..." el caballero acudió, cordialmente, le comenté el detalle de la ausencia de una quinta pizza, aquel hombre pareció no creerme, entonces me ví obligado a decirle nueve palabras: "Cinco persona, cinco bebidas, cuatro pizzas, algo no encaja", se me saltan las lágrimas con solo recordarlo.
Hablamos ahora de una cifra tal que 32 minutos, los que tardo en traerme una pizza quemada, a Yo se le quitaron las ganas de comer, en ese tiempo de espera, conocí a Clifford, quien acudió con Maka (a la que nombro en esta historia por el mero hecho de que el blog lleva su nombre) y Marta y Roxy habían ido a dar una vuelta mientras, Indio y Nick lo habrían hecho también de no ser a mi rápida negativa a su marcha.
Una vez todos de vuelta, le ofrecí al caballero el honor de fotografiarse con mi persona, se negó. Le ofrecí la posibilidad de escuchar un chiste de boca de mi persona, se negó. Le ofrecí la posibilidad de traerme el libro de reclamaciones del local, se negó. Dada aquella serie de negaciones, decidí tomarme la justicia por mi mano, y le conté el chiste: Esto es un niño que va con cuatro amigos a una pizzeria y piden cinco pizzas, pero el caballero solo les trae cuatro, ¿le ha hecho gracia? (El caballero dijo "Si") Yo le respondí: "ami ni puñetera gracia"
Extender más el relato significará darle fama a un mierdoso caballero rascuache irrespetuoso de las leyes.
A todo esto, el motivo de ir a la pizzeria fue que era el último día de Roxy, que por cierto, pasado casi un año ha vuelto, y deseoso de que me quiten la escayola estoy para poder ir a verla, desde aquí mando un saludo a todos aquellos aburridos que me leen, porque yo aburrido tendré que estar para escribir...
pero ustedes no se quedan atrás ;)
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